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2017/10/17 - 18:58

'De Kafka me interesa la lógica cotidiana que conduce a la locura'

OCTAVI MARTÍ | París

El compositor Philippe Manoury (Tulle, 1952) estrenó el miércoles en la Ópera de La Bastilla, de París, una ópera basada en El proceso, de Kafka. K... es la segunda ópera de Manoury. Su estreno mundial tuvo lugar con una puesta en escena de André Engel, dirección musical de Russell Davies y con el barítono Andreas Scheibner como gran protagonista en el escenario.
Pregunta. ¿Por que eligió El proceso para su ópera?
Respuesta. Tenía un encargo de Hugues Gall, el director de la Ópera Nacional de París, que me pidió que pensara una obra. Primero trabajé sobre un texto de Faulkner, pero el resultado no me satisfacía y había problemas de derechos de autor. Mi mirada se fijó a continuación en Kafka, en El proceso, que es uno de mis libros de cabecera y que he leído en seis o siete oportunidades. En el libro de Kafka me interesa esa lógica cotidiana que te conduce a un universo donde reina la locura, en la que todos los razonamientos son llevados hasta lo absurdo, dejando al personaje como un limón exprimido.
P. ¿Existe una relación entre su escritura musical y la literaria de Kafka?
R. Me gusta el carácter fragmentario de la novela, la ambigüedad respecto al orden de los capítulos, que no fue decidido por su autor, el que haya un encadenamiento lógico de los hechos pero que esa lógica sea retorcida, sinuosa. En música intento expresar lo mismo: sé adónde quiero llegar, pero el camino a recorrer me es totalmente desconocido. No existe predestinación, nunca avanzo en línea recta, descubro el paisaje por el que transita la música al mismo tiempo que la compongo.
P. Ha optado por conservar el alemán de Kafka como idioma. Y también se ha preocupado porque el texto sea comprensible.
R. Prácticamente todas las frases que se cantan están en El proceso. He respetado todos los acentos tónicos, he evitado que los intervalos sean excesivos. En líneas generales, puedo decir que soy partidario de que podamos seguir lo que dice la letra de los temas que se cantan pero eso no me impide, en ciertos momentos, privilegiar frases musicales que, por sí mismas, tienen el valor de una expresión, de un grito. En ese momento es difícil entender lo que se dice, pero creo que se comprende bien.
P. Joseph K se pierde en el laberinto de una historia de la que todo el mundo, excepto él, se diría conoce el secreto. En la ópera ¿el protagonista se pierde dentro de la música?
R. Lo que he buscado es que la música, a medida en que la situación va haciéndose más y más complicada, sea más y más estilizada, reducida a lo esencial. Si el argumento sigue una estructura arborescente, que se ramifica en todas las direcciones, la música adopta un tono progresivamente más abstracto, que nos acerca al mito.
P. En el libreto ha tenido que suprimir pasajes que son importantes del libro. ¿Hay alguno en concreto que le haya dolido cortar?
R. La discusión entre el abad y Joseph K sobre las Tablas de la Ley. Es un gran pasaje del libro, pero no me funcionaba dentro de la ópera. Y era un diálogo de más de 20 minutos. K... tiene una importante fragmentación temporal, muchas de las escenas se encadenan sin transición, como por corte cinematográfico. Eso ha sido difícil de resolver en la puesta en escena. André Engel no había podido oír nunca la ópera, ni verla, claro. Yo sólo podía decirle para orientarle cosas del tipo 'en ese pasaje dominará la percusión, en ese otro el viento...'.
P. ¿Qué papel juega la electrónica en K...?
R. La ópera es experimental desde distintos puntos de vista: utiliza nuevas técnicas de espacialización, emplea nuevos métodos de síntesis vocal, integra sonidos concretos de la acción dramática como elementos musicales. Se trataba de crear un espacio y un movimiento sonoro que modifiquen nuestra percepción habitual de la ópera.

© El País, 09.03.2001


Revision: 2011/01/08 - 00:18 - © Mauro Nervi




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